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miércoles, 3 de marzo de 2010

Una maniobra de obstrucción a la Justicia sin precedentes en la historia Argentina


El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde 

El zorro en el gallinero (I)

El BCRA, nuevamente una dependencia de la Tesorería

• En absoluto secreto, y recurriendo a la estrategia de sólo anunciar el hecho cuando ya estuviese consumado, el gobierno pergeñó un nuevo Fondo —bautizado en este caso “de Desendeudamiento”— por un monto de U$ 4382 MM y cuyo objetivo es exactamente el mismo del derogado DNU 2010/09.

• Para distraer, y a la vez sugerir una condición distintiva que justificase semejante maniobra, el nuevo DNU —anunciado ahora el mismísimo día de apertura de sesiones del Congreso— crea una Comisión Bicameral de Seguimiento de los Pagos de Deuda a los fines de la verificación y control de dichos desembolsos.

martes, 2 de marzo de 2010

Una Triste sesión



Por Eduardo Amadeo

Debo ser cuidadoso en mis expresiones para no caer en la trampa que nos estan tendiendo los K: la de profundizar el enfrentamiento y la crisis política y económica.



No puedo dejar de mencionar el tono vanidoso, autoritario y desafiante de quien debería defender otras virtudes que uniesen en lugar de dividir.



Cristina Fernández de Kirchner dividió la realidad a su gusto, con tal nivel de negación, que no mencionó una sola vez la palabra inflación, y cuando habló de pobreza cometió un furcio grave”hemos redistribuido la pobreza y la inequidad”.



Para cada error buscó un culpable fuera del Gobierno. No hizo ninguna mención del futuro.Ninguna.



Vino al Congreso a restregarnos un DNU ilegítimo, que aumenta el conflicto de poderes y genera mas incertidumbre.



Mientras nos hablaba,ya había retirado los fondos del BCRA. Y, que pasará si le impugnamos el DNU y ya gastó los 4500 millones?



Nuestra estrategia es simple: haremos funcionar el Congreso,haremos respetar la ley. No nos dejaremos avasallar.





La maniobra más perversa de un gobierno


Por Martín Pitton

El kirchnerismo consumó la que, tal vez, sea la maniobra más perversa de un gobierno. Ayer la Presidenta demostró que no sólo está dispuesta a "ningunear" al Congreso, que ya no le responde como antes, sino que también no reconoce la decisión de millones de argentinos que se expresaron en las urnas en pos de un Poder Legislativo que la controle.

Cristina Fernández de Kirchner dejó para el final de su extenso discurso, el anuncio de la derogación del DNU que creaba el Fondo del Bicentenario y la firma de uno nuevo en línea con el anterior; al que ni siquiera se animó a denominar de forma clara que daba nacimiento al Fondo de Desendeudamiento Argentino. Simplemente, se refirió a que había firmado un decreto con acuerdo general de ministros, que es uno de los requisitos que establece la Constitución Nacional para el dictado de un DNU. Así, la apropiación de las reservas para pagarle a los deudores privados se había consumado, mientras llamaba a dejar las ambiciones personales para debatir los temas centrales de la Argentina. Todo una falacia perversa.

domingo, 31 de enero de 2010

Enero ya termina, la furia K, no

Por Nelson Castro

La sucesión de hechos provocados por el Gobierno y la oposición tras el inicio del año parece estar llegando a su fin. Sin embargo, los daños colaterales provocados por el Gobierno marcarán el compás de la gestión.

Fue la crónica de un final anunciado. Una vez que la Presidenta se vio forzada por la Justicia a cumplir con lo dispuesto por el artículo noveno de la Carta Orgánica del Banco Central, referido a los procedimientos de remoción del presidente de la entidad, la suerte de Martín Redrado estaba echada. Mucho más aún cuando, como habíamos anticipado, su destitución contaba con el voto “positivo” de Julio Cobos.


La puesta en escena de la renuncia del ex presidente del BCRA forma parte de un clásico de la política argentina. Son denuncias tardías que por su gravedad también comprometen al funcionario que las hace. Por otra parte, son confirmatorias de informaciones que en su momento la prensa difundió y que el kirchnerismo negó y fustigó.

En la edición de hoy de Perfil se publica una nómina de compradores de fuertes sumas de dólares. Figuran allí tanto Néstor Kirchner como Hugo Moyano. La fecha de la compra coincide con el despuntar de la crisis económica tras la quiebra de Lehman Brothers. Ese fue uno de los momentos en los que merodeó el fantasma de la devaluación. Se ve que tanto uno como otro tenían mucha plata y poca confianza tanto en el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner como en la economía del país.

El análisis de la Comisión Bicameral –que en realidad ha sido unicameral ya que, de sus tres integrantes, dos son diputados, Gustavo Marconato y Alfonso Prat-Gay, y quien la preside es el vicepresidente que no es senador– es altamente crítico de la gestión de Martín Redrado.

Al día de hoy las posiciones de sus integrantes son las siguientes: Marconato votará por la destitución del renunciante presidente del Banco Central; Cobos, también, aun cuando su idea es hacer más que nada una evaluación con reproches a la gestión del funcionario desplazado; Prat Gay, en cambio, se debate en una encrucijada: como es de público conocimiento, su valoración de la gestión de Redrado es fuertemente crítica y, por ende, es de la opinión de apoyar su remoción; lo que ocurre es que sobre él hay una presión que viene ejerciendo Elisa Carrió para que no vote a favor de lo que propone el Gobierno. De ceder ante esta presión, Prat Gay quedará expuesto a una manifiesta contradicción que le facturarán opositores y oficialistas.

Por supuesto que en todo este episodio han quedado secuelas negativas significativas dentro del Gobierno. Una de ellas es la que terminó con la permanencia del Dr. Osvaldo Guglielmino como procurador del Tesoro. La Procuración del Tesoro es una pieza clave en el andamiaje jurídico del Poder Ejecutivo. Según se describe en sus objetivos, “la Procuración del Tesoro es la asesoría jurídica de más alto rango del Presidente de la Nación y de los funcionarios de la Administración Pública. Como tal, asesora al Presidente y a dichos funcionarios por medio de dictámenes, representa al Estado Nacional en juicio dadas ciertas condiciones, audita y registra los juicios contra el Estado Nacional, es parte, instruye sumarios a los funcionarios de las dos más altas categorías de la Administración que tengan funciones ejecutivas y capacita a los abogados del Estado y a los que aspiran a serlo”.

Algún malestar venía existiendo de arrastre con el Dr. Guglielmino. A él le adjudican la responsabilidad del mal asesoramiento relativo al tema Redrado. Una de las cosas que dejó al descubierto este culebrón fue el desastroso manejo que hizo el Gobierno de todo el asunto, producto de un desconocimiento de su parte de aspectos técnicos elementales, circunstancia que lo llevó a meterse en un embrollo cuyo resultado no hizo más que acarrear un perjuicio tras otro.

Esto fue consecuencia, además, de un pésimo asesoramiento. Los reproches por ello llegaron al secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zaniniintocable–; al ministro de Economía, Amado Boudou, y al procurador del Tesoro, quien, desde el punto de vista político, era el más débil.

Guglielmino asistió a la comisión bicameral a propuesta del vicepresidente. El hecho de haber aceptado la invitación de Cobos seguramente molestó a la Presidenta, quien, en la noche del martes, tuvo una pormenorizada conversación telefónica con el diputado Marconato. Durante esa charla, el legislador oficialista describió la actuación del hasta entonces procurador del Tesoro, enfatizando la defensa cerril que hizo de las acciones llevadas a cabo por el Poder Ejecutivo para remover a Redrado.

Por lo visto, nada de eso sirvió y, en consecuencia, el matrimonio presidencial decidió que el Dr. Guglielmino debía ser echado. “Lo hicieron al mejor estilo K”, según afirmó alguien que supo ser kirchnerista y vivió una experiencia similar.

El reemplazante de Osvaldo Guglielmino es el Dr. Joaquín Da Rocha, un hombre de solidez jurídica, con prestigio dentro del ámbito judicial y con vuelo propio dentro del Partido Justicialista. El Dr. Da Rocha es un hombre de consulta en los ambientes del derecho, de trato afable y abierto al diálogo. Habrá que ver cómo compatibiliza todos estos atributos con las formas con que ejerce el poder el matrimonio presidencial, a todas luces opuestas a las que exhibe el flamante funcionario.

Al Dr. Da Rocha lo propuso el jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, y la idea subyacente detrás de este nombramiento es que el Poder Judicial tome esta designación como un gesto del Poder Ejecutivo destinado a bajar los decibeles de un enfrentamiento altamente nocivo.

Hay que señalar que, durante una de las tantas horas de furia de la crisis del Banco Central, la Presidenta, que se supone que es abogada, cometió la torpeza de hablar del “Partido Judicial” para descalificar los fallos adversos tanto de la jueza María José Sarmiento como de su superior, la Cámara en lo Contencioso Administrativo, y provocó un malestar mayúsculo entre una gran cantidad de profesionales del derecho que trabaja en la Justicia. “Esto cayó como una bomba atómica; va a ser necesaria una tarea de reparación muy importante para reencauzar, aunque sea mínimamente, las cosas”, reconocía alguien que conoce al dedillo lo que pasa en los pasillos y despachos tribunalicios.

El capítulo dos de esta novela habrá de centrarse ahora en la discusión que el Congreso deberá dar sobre el Fondo del Bicentenario, ya que, tras el fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo, al matrimonio presidencial le es imposible avanzar con este proyecto sin la aprobación de una de las cámaras.

Aquí las cosas juegan a favor del Gobierno. Esto es así porque la legislación concerniente a los decretos de necesidad y urgencia establece que, para su ratificación por parte del Parlamento, basta con la aprobación de una sola cámara, ya sea de Diputados o de Senadores.

El Gobierno sabe que, en Diputados, esta batalla está prácticamente perdida. En cambio, en Senadores, las cosas son diferentes. Allí hay una paridad muy lábil que puede ser modificada por los votos de dos senadores: los de La Pampa. Pero en este caso en particular, hay otros que se suman desde espacios que no pertenecen al oficialismo. Estos son los casos de Santa Fe y Corrientes. En ambos, los respectivos gobernadores, el socialista Hermes Binner y el radical devenido K Ricardo Colombi, se han expresado a favor del Fondo del Bicentenario.

La razón es muy simple: necesitan la plata. El Gobierno sabe eso. Y, por ello, está negociando a todo tren. El plan de la cajita feliz de Néstor y Cristina Kirchner está a pleno. Claro que hay una incógnita: nadie sabe a ciencia cierta cómo será luego la repartija de esos dineros, porque la llave de la caja la tendrán el ex presidente en funciones y su esposa.

En el medio de todo esto nadie ha vuelto a preguntarse qué estrategia se adoptará para que el país se defienda de futuros embargos dictados a causa del accionar de los fondos buitres.

Con el Fondo del Bicentenario el sueño electoral de Néstor Kirchner para 2011 volverá a cobrar vuelo. Será, de todos modos, un vuelo en cielos turbulentos. El “desamor” reinante en muchos sectores del justicialismo hacia el ex presidente en funciones se va expandiendo a la manera de las ondas que produce una piedra al caer al agua. Sin embargo, esto no entra en los cálculos del matrimonio presidencial, para el que todo se arregla con plata.

La reunión de 22 diputados provinciales peronistas en Pinamar encendió el fuego de la furia K. Como ya es sabido, en esa reunión hubo críticas fuertes hacia la conducción partidaria de Néstor Kirchner. No es que ésta hubiera sido el primer encuentro de legisladores del justicialismo bonaerense en el que aparecieron críticas hacia el ex presidente en funciones. Lo novedoso de este encuentro fueron tanto el detalle con el que se lo hizo conocer a los medios como una frase que allí se dijo, alusiva al esposo de la Presidenta: “Así nos conduce a una nueva derrota electoral”.

Esto fue demasiado para Néstor Kirchner, quien, enterado de lo sucedido, estalló de ira y anunció que hará tronar el escarmiento entre los “traidores”, cuya nómina, en la provincia de Buenos Aires encabeza holgadamente el ex jefe de Gabinete de Ministros Sergio Massa.

Todos estos hechos han dado forma a la furia de enero. Enero ya termina; la furia, no.

miércoles, 27 de enero de 2010

Redrado puso condiciones que enmadejan aún más la realidad

Por Eduardo van der Kooy


Néstor Kirchner ha martillado con el tesón de un pájaro carpintero las cabezas de Aníbal Fernández, el jefe de Gabinete y de Miguel Pichetto, el jefe del bloque se senadores oficialistas. Esos furiosos militantes kirchneristas han sido los que, con mayor vehemencia cargaron contra el desplazado titular del Banco Central, Martín Redrado.

martes, 19 de enero de 2010

Si las decisiones de un día pueden modificarse sin costos, sólo se genera incertidumbre sobre el futuro e impunidad sobre el pasado

Por Oscar Oszlak

INVESTIGADOR CONICET
DIRECTOR MAESTRIA EN ADMINISTRACION PUBLICA (UBA)

En nuestro país, la necesidad y la urgencia siempre han terminado justificando la adopción de decisiones basadas en criterios técnicos y políticos poco sólidos o insuficientemente analizados.


Sería interminable enumerar las múltiples medidas que el Gobierno actual, y otros en el pasado, dispusieron de manera improvisada, inconsulta o contradictoria en sus consecuencias prácticas.

La constitución del Fondo del Bicentenario es sólo una manifestación episódica de una tendencia que, lamentablemente, parece confirmar una regla. Por cierto, no se trata aquí de juzgar la razonabilidad de la decisión adoptada por el Gobierno, que probablemente haya estado bien inspirada. Ocurre que para producir los efectos buscados, una medida así debe cumplir además otras exigencias.

Entre ellas, no debe dar lugar a interpretaciones equívocas sobre el destino de los fondos; debe asegurar que sus voceros comuniquen de manera consistente las razones que la fundamentan; debe prever las reacciones de quienes pueden verse afectados, anticipando sus posibles comportamientos; la decisión debería ajustarse a los procedimientos jurídicos establecidos y, obviamente, encuadrarse en las reglas de juego democráticas.


Estos "simples" recaudos consumen tiempos que las urgencias no respetan; pero garantizan que la decisión adoptada produzca mejores resultados y suelen generar legitimidad política. Soslayarlas, por el contrario, es fuente de fracaso, antagonismo y pérdida de calidad democrática.

Tal vez este estilo impulsivo y desinformado responde a ciertos rasgos propios de una cultura política cuyas raíces se hunden mucho más profundamente en la experiencia histórica de la Argentina y, hasta cierto punto, de América latina.

Durante largos períodos de su vida política, nuestro país sufrió las consecuencias de la inestabilidad institucional, los abruptos cambios de rumbo, la falta de "políticas de Estado". El divisionismo permanente, las irrupciones autoritarias, el presidencialismo exacerbado, han sido propuestos como explicaciones alternativas a esa recurrente desunión y falta de consenso. Pero hay algo más. Este estilo expresa, sin duda, la deliberada supresión del futuro y del pasado como dimensiones temporales significativas de la gestión pública.

Adoptar decisiones políticas, tomar posición frente a cuestiones sociales significativas, implica no solamente accionar en el presente. También supone poner en juego la capacidad de prever el futuro y evaluar el pasado.

La gestión pública en nuestro país tiende a privilegiar la ejecución de políticas por encima de su planificación o programación detallada (el "futuro") o de su evaluación y control de gestión (el "pasado"). Se tiende a minimizar el rol del Congreso, que es precisamente la institución fundamental de construcción de ese futuro a través de la legislación, y el rol de la Justicia y los órganos de control, que son los que evalúan y juzgan los actos pasados del Ejecutivo.

Si las decisiones de un día pueden modificarse sin costos aparentes al siguiente, sólo se genera incertidumbre sobre el futuro e impunidad sobre el pasado. Así, la gestión pública se convierte en la tediosa repetición de un presente continuo, sin futuro imaginable ni pasado revisable. Aquí radica, tal vez, el déficit de capacidad institucional más elemental, pero al mismo tiempo más crítico, de la acción estatal.

Aunque consuma más tiempo, la democracia exige que el poder administrador respete frenos y contrapesos institucionales, afrontando los costos de la imprevisión y los eventuales cargos de incompetencia.

Sólo un profundo conocimiento de los problemas y sus posibles soluciones, así como la aplicación de reglas de juego claras, previsibles y estables en su implementación, pueden garantizar la convivencia civilizada de una sociedad y el desarrollo material y moral de sus miembros.

jueves, 14 de enero de 2010

El momento exige moderación y el kirchnerismo está respondiendo con exasperación

Por Rosendo Fraga


En los dos años de gobierno de Cristina las derrotas fueron tres: la del campo en 2008, el fracaso electoral en 2009 y la crisis desatada por el uso de reservas para pagar deuda al comenzar 2010.



El kirchnerismo viene ejerciendo el poder a nivel nacional desde hace más de seis años y medio.

Durante la presidencia de Néstor Kirchner, sufre dos derrotas políticas: las movilizaciones de Blumberg en 2004 y el triunfo de monseñor Joaquín Piña dos años más tarde en Misiones.

En ambas oportunidades, tras un breve repliegue, el entonces Presidente retomó la iniciativa, redobló la apuesta, anuló a sus adversarios y ganó las elecciones de 2005 y 2007.

En los dos años de gobierno de Cristina las derrotas fueron tres: la del campo en 2008, el fracaso electoral en 2009 y la crisis desatada por el uso de reservas para pagar deuda al comenzar 2010.

Ante todo, se observa que las derrotas se han hecho frecuentes y también que la metodología de redoblar la apuesta ha dejado de producir los resultados que antes alcanzaba.

Lo sensato sería, en consecuencia, aceptar que hace falta cambiar la forma de hacer política, dado el costo y la inviabilidad que implica seguir gobernando con una suerte de hiperpresidencialismo, que ha perdido consenso, tal como lo mostraron las elecciones y lo siguieron confirmando los sondeos. Además, porque ha dejado de ser eficaz, como lo ha mostrado la crisis suscitada con el intento de destituir al presidente del Banco Central.

La historia muestra que los líderes políticos cambian de ideología de acuerdo con intereses, conveniencias y circunstancias. Néstor Kirchner es un ejemplo extremo de ello.

Por esta razón, cuando la actitud del Poder Judicial, la relación de fuerzas en el Congreso, la opinión pública y las decisiones que está adoptando la justicia de los Estados Unidos respecto del embargo de reservas argentinas hacen prudente un giro hacia la moderación y el consenso, en una palabra hacia la sensatez, el ex presidente, como líder del oficialismo, seguramente hará lo contrario: redoblará la apuesta una vez más.

Frente a los intentos de buscar un acuerdo en las últimas horas, que someta las decisiones del Ejecutivo a la correspondiente aprobación del Congreso, el kirchnerismo ha insistido en denunciar una conspiración, en la cual ubica al vicepresidente, Julio Cobos; al presidente del Banco Central, Martín Redrado; a la oposición; a los medios de comunicación privados; la Justicia; el campo; los fondos buitres; la derecha; sectores del empresariado; intereses foráneos; etc.

Este discurso ha sido explicitado no sólo por el ex presidente en las últimas horas, sino también por Cristina Kirchner.

Sus afirmaciones de que el vicepresidente busca desplazarla antes de 2011, las declaraciones desde el oficialismo que mencionan la posibilidad de un juicio político a Cobos y las de Luis D´Elia denunciando la puesta en marcha de un golpe blanco, para destituir a la Presidenta, no hacen más que agravar la crisis política y económica que se ha generado, la proyectan al plano institucional y aumentan la incertidumbre.

El momento exige moderación y el kirchnerismo está respondiendo con exasperación.

La historia argentina muestra muchos casos de crisis que no pudieron ser resueltas por la incapacidad de lograr acuerdos y el reciente conflicto entre el Gobierno y el campo es un ejemplo de ello.

Pero lo probable es que Kirchner siga redoblando la apuesta, en un momento en el que se requiere exactamente lo contrario.

Otras Notas:
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Si el gobierno anula el Fondo del Bicentenario, el radicalismo apoyaría la remoción del Martín Redrado

Por Guillermo Cherashny


La sesión de la Comisión Bicameral Permanente de Trámite Legislativo para tratar los DNU de la discordia no sólo terminó en dos dictámenes contrapuestos, por el oficialismo y otro por la oposición.


También apareció, entre bastidores, la posibilidad de un nuevo canje: si el gobierno anula el Fondo del Bicentenario, el radicalismo apoyaría la remoción del Martín Redrado.

La posibilidad de este acuerdo y el clima de inestabilidad económica que se está instalando aceleradamente, nos lleva a recuerdos de 20 años atrás, a fines de 1987, cuando el alfonsinismo había perdido las elecciones de legisladores y gobernadores y sobre todo la provincia de Buenos Aires a manos de Antonio Cafiero.

La renovación peronista, es decir, el cafierismo, decidió entonces acordar políticas de estado con el alfonsinismo derrotado. Se abrió así el camino para que Carlos Menem ganara las internas en julio del 89. Al equipo de Cafiero se lo llamaba entonces la Cafieradora, por su similitud con la Coordinadora de Alfonsín.

En la Argentina la historia empieza a repetirse. Es así que el Cobismo, el radicalismo y la UCR orgánica no ocultan su deseo de que Néstor Kirchner sea el candidato del justicialismo en las elecciones generales de octubre del 2011, aunque digan que prefieren a Eduardo Duhalde, que les garantiza gobernabilidad. La tibia oposición que hicieron los radicales a la reforma política que excluye al peronismo disidente y al centroizquierda es una prueba de esta realidad.

Todo igual pero al revés

Esta situación es inversa a la de 22 años atrás. Ahora el kirchnerismo, dueño del PJ, está haciendo alfonsinismo, es decir, vaciar el BCRA de reservas, seguir en default hasta que termine su mandato. Como Alfonsín, pueden terminar dejando en el Central U$S 50 millones y una inflación del 200%.

El kirchnerismo quiere patinarse las reservas gastándolas en clientelismo, así como el alfonsinismo con el Banco Hipotecario, generó un monstruoso déficit cuasifiscal que terminó como ya sabemos.

Esta vez el centro del problema no es sólo es el Banco Hipotecario, donde el Szmok de Mario Blejer es director por el Estado, sino la obra pública innecesaria y sobrefacturada, motorizada por la asociación ilícita que gerencia la Cámara Argentina de la Construcción, que tiene a Sergio Chodos como buitre en el Banco Central junto al buitre mayor, Julio de Vido.

Así las cosas, el peronismo disidente está ocupando un lugar secundario en la crisis por la ausencia de protagonismo de sus tres figuras principales, Eduardo Duhalde, Carlos Reutemann y Francisco de Narváez. Sólo este último manifestó su desacuerdo con el Fondo del Bicentenario y su apoyo a la continuidad de Redrado, aunque esta ausencia del peronismo disidente le puede terminar conviniendo si los grandes protagonistas de un acuerdo tácito son el kirchnerismo, el cobismo y la UCR.

SIGUE LA DESCONFIANZA

El martes pasado se produjo un hecho muy importante como fue la renovación de Lebac por parte del Banco Central, que puso sobre la mesa 1.400 millones de pesos. Sólo los bancos oficiales renovaron 700 millones y los privados cobraron la misma cifra que se fue del central.

A su vez, la jornada de ayer fue muy positiva para el mercado argentino: subió el Merval casi el 3% y los bonos recuperaron la caída del martes. Pero fuertes rumores indican que la Anses, el Nación y los bancos alineados con Jorge Brito compraron a lo loco, produciendo una suba artificial.

Además un informe del JP Morgan habló muy bien de la multinacional Tenaris, con sede en la Argentina y perteneciente a Paolo Rocca, lo que motivó la suba del Merval. Además, el rumor de que la Cámara en lo Contencioso Administrativo le daría la razón al gobierno también avaló la suba, aunque ese pronunciamiento no se produjo.

Así las cosas, próximamente se verá si la desconfianza sigue o hay recuperación. Aunque se quede Redrado o se lo separe del cargo, le costará mucho a nuestro país recuperar la confianza, aun si el canje con los holdouts resulta favorable, ya que ese canje no soluciona el déficit fiscal que, con este ritmo del gasto público, pinta para 15.000 millones de dólares.

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Pocas cosas generan más "clima destituyente" que desconocer la ley...

domingo, 10 de enero de 2010

Pocas cosas generan más "clima destituyente" que desconocer la ley y patotear a las instituciones.

Por Julio Blanck



El Gobierno decidió por decreto usar las reservas para pagar deuda, desconociendo al Congreso. Avanzó con esa medida ignorando a la Justicia, incluso a la Corte Suprema que le pidió informes a la Presidenta sobre las razones que sostenían su decisión.

Echó al titular del Banco Central arrasando el procedimiento ordenado por la ley, porque no hizo la obligada consulta a una comisión parlamentaria. Y cerró el círculo con una virtual intimidación a la jueza que frenó los procederes ilegales, con presencia policial en su domicilio y seguimiento callejero.

No es el ejercicio de la suma del poder público, como el que la Legislatura de Buenos Aires le otorgó a Juan Manuel de Rosas en marzo de 1835, cediéndole las funciones legislativas y judiciales. No es, pero se le parece bastante. Y con semejante deterioro del imperio de la ley, quedamos un paso más cerca de la selva.

Todo sucedió con el Congreso en receso premeditado, porque la Presidenta lo mandó de oportunas vacaciones al no convocar a sesiones extraordinarias. Cinco días después de terminar las ordinarias se publicó el decreto de necesidad y urgencia que habilita a pagar deuda con las reservas. El Gobierno libera así otros 6.569 millones de dólares -que había hecho aprobar en el Presupuesto con destino al pago de deuda externa- para volcar a un gasto público que ya está derrumbando la leyenda del superávit fiscal, base sólida de los buenos tiempos kirchneristas.

Para recuperar aquella bonanza perdida se aplica este manotazo a las reservas: hay que volver a llenar la caja para mantener en la fila a sindicalistas, intendentes y gobernadores, y hacer política sobre los sectores más vulnerables de la población.

La jueza María José Sarmiento, al suspender la liberación de reservas hasta que se pronuncie el Congreso y reponer provisoriamente a Martín Redrado en la presidencia del Banco Central, le puso una dosis de legalidad y sentido común a este desaguisado.

La tentación kirchnerista de demonizar a quien se les oponga puede patinar feo con la doctora Sarmiento, que acumula tres décadas de trabajo impecable en la Justicia y más de quince años como magistrada, con fallos que disgustaron al gobierno de Carlos Menem, como disgustan esta vez al de Cristina.

Ahora vienen las apelaciones del Gobierno. La decisión pasará a la Cámara Contencioso Administrativa. Hombres que ya han lidiado con los camaristas que pueden entender de inmediato en el caso, suponen que el kirchnerismo obtendrá allí resoluciones favorables. Esto abriría instancias más altas de apelación. Lo único seguro es que esta historia sigue.

La jueza Sarmiento actuó ante un amparo presentado por diputados de la oposición. La política buscó el escenario de la Justicia para frenar a los Kirchner. En los tribunales consiguieron más que lo que ellos mismos fueron capaces de construir en el Congreso. Pero el éxito transitorio no oculta la dificultad de los opositores para encontrar algo más que el discurso mediático, a la hora de alzar un muro contra el singular avance en pleno retroceso que está produciendo el Gobierno desde las elecciones de junio.

El kirchnerismo, con su torpeza política habitual, enfocó todos sus cañones contra Julio Cobos, a quien cree ver detrás de cada tropiezo de sus turbulentas iniciativas. La última fantasmagoría que le atribuyen a esta rara especie de vicepresidente opositor es la resistencia de Redrado a liberar las reservas.

Las diatribas de Aníbal Fernández tuvieron esta vez el acompañamiento enfático de la misma Presidenta. Y se sumó, inefable, el propio Kirchner. Pero la acusación de conspirar contra el Gobierno suena desmesurada para el talante político de Cobos. Estamos fregados si los que gobiernan entienden que conspirar es pretender que funcione el Congreso.

Enfocándolo como enemigo casi excluyente, quizás el kirchnerismo le termine haciendo un nuevo favor a Cobos. Lo coloca en la posición del rival más temido, el que los puede destronar. Justo lo que parece estar buscando una amplia mayoría social que, en junio pasado, votó a las listas que se opusieron al Gobierno. Francisco de Narváez puede contar cuánto beneficio electoral genera ser considerado por los Kirchner como el adversario principal.

En todo este desbarajuste, de manera inesperada y a contrapelo de su trayectoria, Redrado tomó un papel relevante y apareció defendido por sectores económicos y políticos que nunca se hubiesen aglomerado a su alrededor. Es otro milagro Kirchner.

Desde empresarios notorios -exceptuando a los favorecidos del universo kirchnerista- hasta sectores de la izquierda extraparlamentaria coincidieron en defenderlo. Por cierto, unos cuantos políticos ejercieron esa defensa al borde de la náusea. El neto perfil liberal de Redrado, su pensamiento económico y su currículum político, los habían puesto siempre en la vereda de enfrente.

En estos días Redrado habló con mucha gente. Pidió consejo a dos ex jefes de Gabinete del kirchnerismo, Alberto Fernández y Sergio Massa. Habló en público y en privado con los radicales. Y hasta trataron de ayudarlo Jesús Rodríguez y Enrique Nosiglia. Cada uno por su lado intentó convencer al vice del Banco Central, el radical K Miguel Pesce, de que no se subiera a la jugada kirchnerista. No fueron escuchados.

Otros opositores eligieron un camino diferente. Eduardo Duhalde llamó a Mario Blejer, de vacaciones de esquí en Europa. quien encabezó el Banco Central en el comienzo de su presidencia. Blejer es el elegido por Néstor y Cristina para suceder a Redrado. En círculos del Gobierno se dice incluso que fue quien aconsejó al matrimonio acerca de cómo lograr financiamiento extra este año, acudiendo a las reservas.

Fuentes peronistas aseguran que Blejer le dijo a Duhalde que no asumiría en el Banco Central con el actual escándalo político y jurídico. Duhalde, dicen, le prometió comprensión, si llegaba en esos términos. ¿Alianza inesperada entre el peronismo disidente y los Kirchner? Nada de eso. Sucede que Duhalde y otros hombres que participaron en estas consultas, como Felipe Solá y Alfredo Atanasof, creen que Blejer, de excelentes contactos en el establishment financiero internacional, puede poner algún límite a la acción de los Kirchner. Prefieren eso antes que la continuidad de Pesce o la llegada del viceministro de Economía, Roberto Feletti, que "están dispuestos a firmar cualquier cosa que les ordenen".

Redrado venía manteniendo un equilibrio difícil con Cristina. Antes, en 2005, había acompañado desde el Central la decisión de Néstor, cuando se pagó la deuda al FMI con 10.000 millones de dólares de las reservas. Según el propio Redrado recordó a sus amigos, también había resistido al menos otros dos intentos de Kirchner por hacerse de las reservas. Uno de ellos en 2006, cuando el entonces presidente pensó por primera vez en nacionalizar YPF. La idea quizás no lo haya abandonado del todo.

Cuando se le pagó al FMI hubo apoyo del Congreso y un acuerdo con el Banco Central enhebrado por Alberto Fernández. Esta vez las cosas se hicieron distinto. Redrado contó que lo llamaron para avisarle del decreto "media hora antes" de anunciarlo. Tampoco tuvieron en cuenta sus objeciones, entre ellas la referida a la extrema vulnerabilidad en que quedarían las cuentas argentinas en el exterior, al alcance de los fondos buitre.

Después de varios días sin poder hablar con Cristina, Redrado se reunió con ella el lunes pasado. Fue el último y fallido intento por convencerla con sus argumentos. Al día siguiente arrancó la topadora que le tiraron encima.

Si Redrado terminó curiosamente defendido por sectores del progresismo opositor que rechazan el pago de la deuda, no menos curiosa fue la defensa que desde el progresismo oficialista se hizo de la decisión de pagar esos compromisos.

Son horas de confusión en el kirchnerismo. Los gestos de fuerza, la acción restallante frente a cierta morosidad opositora, parecen empezar a no alcanzar. La realidad electoral de junio tardó seis meses en hacerse efectiva. Y ahora empieza lentamente a extenderse.

Un gobierno de minoría sigue siendo un gobierno legítimo. Ahora reaparecieron la victimización y la intención de envolverse en una épica forzada y sin sustancia. Pero algo está claro: pocas cosas generan más "clima destituyente" que desconocer la ley y patotear a las instituciones.

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sábado, 9 de enero de 2010

viernes, 8 de enero de 2010

Los Motivos de Redrado

Por Gustavo Sylvestre

"Se les subió la temperatura innecesariamente”. La frase se le escuchó en la ajetreada jornada de ayer a un hombre de íntima confianza del Presidente del Banco Central de la República Argentina, Martín Redrado, que resiste la presión del Gobierno para que renuncie a su puesto, en obvia respuesta a los dichos oficiales.

Frente a los radicales que lo visitaron ayer, a quienes les aclaró que los recibía por una cuestión institucional alejada de la política, el titular del BCRA les dijo: “si quieren echarme, que cumplan con los pasos que indica la Carta Orgánica del Banco Central... Yo no hago política ni me interesa, sólo cumplo con los pasos correspondientes frente a una medida no del todo clara, que puede tener incidencia en el futuro del país”.

En este sentido, Redrado pidió en los últimos días informes al departamento legal de la institución y a asesores externos, que le recomendaron que sólo diera el paso pedido por el Gobierno si el Congreso avala el decreto de necesidad y urgencia. Sucede que no quiere verse envuelto en denuncias judiciales ni recorrer tribunales en el futuro.

Desde el organismo, que guarda las reservas monetarias del país, sostenían ayer lo siguiente:

- Que no había ni necesidad ni urgencia en tomar una medida semejante por DNU. Que es un paso innecesario.

- Que en lugar en abrir la cuenta en el Banco Central la podrían abrir en el Banco Nación.

-Que no hay incumplimiento de los deberes de funcionario público por parte de Redrado, ni mala conducta.

-Que por el articulo 3 de la Carta Orgánica se sostiene que el gobierno no puede darle órdenes al Banco Central en la ejecución de sus políticas.

-Que si lo quieren echar a Redrado, lo hagan cumpliendo con la normativa de la Carta Orgánica, que sostiene que lo tienen que hacer por decreto de la Presidenta, previo dictamen de una comisión bicameral del Congreso.

-Que se corre el riesgo de que los fondos buitres que litigan contra la Argentina le pidan al juez Griessa en New York, que se incaute las reservas del Banco Central porque son de libre disponibilidad, en contra de lo que viene sosteniendo la institución ahora cuestionada por el Gobierno.

-Que las reservas están destinadas a operaciones regulatorias, y que no son parte de las obligaciones de la Tesorería.

Redrado negó en privado haber puesto a disposición de la Presidenta la renuncia, y así se lo indicó al Jefe de Gabinete ayer a la mañana. Fernández escuchó y dijo que le transmitiría a la Presidenta esa posición.

Si bien todos sostienen que la arremetida contra el funcionario se basa en la dilatación que, a entender del Gobierno, hace el Central frente al decreto presidencial de creación del Fondo del Bicentenario, fuentes confiables del Gobierno dejaron trascender ayer que la decisión de desplazarlo habría sido tomada semanas atrás. ¿Porque? Explican esos voceros que la política económica que lleva adelante el BCRA es demasiado ortodoxa, liberal, restrictiva del crédito y que choca contra la política económica del Gobierno Nacional y que no pueden esperar hasta que Redrado se vaya el próximo 1º de septiembre porque el gobierno quiere que bajen las tasas de interés y que se abran los bancos al crédito este año.

Si no es Blejer el sucesor, quién ayer rechazó en estas circunstancias hacerse cargo de la Institución, el nombre que se barajaba es el del actual viceministro de Economía, Roberto Felleti, al que le ven un estilo más productivista y que comulga con la política económica del Gobierno.

Redrado resistía anoche su renuncia y las presiones no sólo le llegaban desde el Gobierno, también de empresarios, banqueros y algunos economistas. El final de la historia está abierto.

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jueves, 7 de enero de 2010

Kirchner vs. Redrado - La Opinión de los especialistas

El riesgo-país argentino se mantiene hoy, jueves 07/01, sin sobresaltos pese a la tensión entre los Kirchner y el presidente del Banco Central, Martín Redrado, aunque conociendo que la situación es transitoria. El mercado espera un desenlace para tomar posiciones. El índice que elabora el banco JP Morgan se ubica en torno a los 640 puntos básicos, según informó la agencia de noticias Reuters. De esta manera. Sin embargo, todo indica que será una jornada de muchas negociaciones y de expectativas judiciales.

Cable de la agencia Télam a las 06:32:
"El Banco Central de la República Argentina hizo conocer mediante un comunicado su voluntad de "apoyar el cumplimiento de los objetivos que persigue el Fondo del Bicentenario para la Sustentabilidad y el Desendeudamiento, tendientes a contribuir al desarrollo económico del país".

El comunicado señala que "en tal sentido, se reitera el compromiso de la institución de propender al desarrollo de aquellas acciones que, desde su incumbencia funcional, contribuyen al bienestar de la nación".

El comunicado fue enviado desde la oficina de prensa de la institución."

Carlos Pagni en el diario La Nación:

"(...) Ayer, los radicales Ernesto Sanz, Gerardo Morales, Oscar Aguad y Ricardo Gil Lavedra presentaron un recurso de amparo en el juzgado federal de María José Sarmiento. La jueza debería expedirse en estas horas. No es una funcionaria dócil con el poder: de su tribunal salió la primera disposición contra la ley de medios y, a comienzos de los 90, se hizo famosa por la medida de no innovar que desencadenó el "per saltum" de la Corte en la privatización de Aerolíneas.


Si la doctora Sarmiento convalidara el decreto, precipitaría la renuncia de Redrado. Si dictara la cautelar, se abriría un espacio de negociación, con una salida similar, tal vez más civilizada. Un director amigo del presidente del Central admitió a LA NACION: "Podemos conversar todo, pero no en los términos en que lo están proponiendo desde la Casa Rosada".

Desde el oficialismo se anticipaba el escarmiento. Un director alineado con la Presidenta pronosticó: "En la primera reunión de directorio le vamos a sacar a Martín todas las atribuciones delegadas. Va a quedar pintado".

Por la dudas, Redrado decidió ayer no convocar, con la excusa del receso estival, a la sesión habitual de los jueves. Cerca de los Kirchner las amenazas eran más temibles. En caso de acefalía, la conducción del Banco recaería en Miguel Pesce, un radical ligado al oficialismo. El ritual institucional tiene pocas soluciones para esta crisis. En el trámite procesal se han producido, por lo menos, 3 empates.

En el Central circulan 2 dictámenes jurídicos, 1 desaconsejando la transferencia de las reservas a Economía y otro avalándola. En la comisión bicameral de control de los DNU del Congreso el oficialismo se pronunció a favor, con 8 votos, y sus adversarios en contra, con otros 8 votos. Como ese comité carece de presidente, sólo podrían desempatar las cámaras.

Para desplazar al presidente del Central, Cristina Kirchner debería firmar un decreto después de consultar a una comisión ad hoc, también bicameral. La integran los presidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Finanzas de Diputados y sus equivalentes del Senado -allí la de Finanzas se denomina "Economía"-. En el caso de la Cámara baja, los integrantes son el diputado Gustavo Marconato, kirchnerista, y Alfonso Prat-Gay, de la Coalición Cívica. En el Senado todavía están sin designar.

De todos modos, Presupuesto y Hacienda sería encabezada por el oficialista Eric Calcagno, y Economía, por un radical. Como se ve, otro empate. ¿Quién debería resolverlo con su voto? Un experto: Julio Cobos, que como presidente del Senado preside ese equipo, según el artículo 9 de la Carta Orgánica del Banco Central.

Comenta un talibán: "También es posible que la Presidenta firme otro decreto, modifique ese artículo y remueva a Redrado sin el Congreso". (...)".

Ricardo Kirschbaum en el diario Clarín:

"Como siempre, lo que está en juego es el poder y sus límites. La pulseada con Martín Redrado es reveladora de los procedimientos disciplinarios que el oficialismo utiliza cuando sus planes encuentran obstáculos institucionales, como está ocurriendo ahora.


El Gobierno, según lo ha dicho Aníbal Fernández, está convencido de que las reservas les pertenecen porque han sido generadas gracias a la política impulsada por los Kirchner. Y que deben ser de libre disponibilidad para cancelar deuda, como dice el DNU de la discordia, o para sostener el gasto público, tal como lo reveló el comunicado de Roberto Feletti, anticipatorio de la ofensiva final contra Redrado.

El avance tiene un costado peligroso que algunos en el Gobierno advierten por lo bajo, pero no se atreven a verbalizarlo por temor a la represalia política. Esto es la posibilidad de que los fondos buitres, que siguen pleiteando contra Argentina, puedan pedir embargos sobre las reservas.

El riesgo es un hecho. Pero Kirchner está dispuesto a correrlo: su política necesita un financiamiento generoso para sostenerse. Las vallas políticas o legales que se opongan deben ser franqueadas y los funcionarios que tengan objeciones, apartados.

Redrado es jefe del Central por decisión de los Kirchner. Ahora forma parte de la "derecha" porque advierte que el avance sobre las reservas puede tener un efecto negativo para el programa monetario y económico. La descalificación y la presión directa, dos de las herramientas favoritas de esta gestión, ya están funcionando. La crisis con el Central es otra expresión del verticalismo acrítico en el que el funcionamiento institucional y sus equilibrios están subordinados a las ilimitadas apetencias políticas."

Liliana Franco en el diario Ámbito Financiero:

"(...) en los pasillos del Parlamento se comenta que el 3 de diciembre pasado Redrado fue al Congreso para mantener discretas reuniones con los legisladores, encuentros en los que les advirtió de estas circunstancias. Dicen que el funcionario también interrogó sobre la posibilidad que eventualmente prosperara un juicio político en su contra -única forma de removerlo sin el aval del Congreso o sin su renuncia- en caso de ser impulsado por el kirchnerismo como consecuencia de su rebeldía. La respuesta de los legisladores fue tranquilizadora, en el sentido que creyeron muy poco probable esta alternativa a partir de la nueva conformación del Congreso que asumió el pasado 10 de diciembre.


Cabe recordar que Redrado sugestivamente estuvo ausente del acto de anuncio del canje de deuda para los acreedores externos y que también se negó a avalar el decreto respectivo.

Desde la oposición en el Congreso también se señala que están dispuestos a apoyar la posición de Redrado. Voceros del radicalismo han hecho saber que se trata de una cuestión de principios, ya que las reservas sirven para mantener la fortaleza del peso y por lo tanto contener la inflación.

Pero también hay razones políticas: la liberación de las reservas le permitiría al Poder Ejecutivo hacerse de fondos para fomentar el consumo y la obra pública justo en la antesala del año electoral.

Dicho de manera más directa, en la oposición se sostiene que cerrarle la puerta del financiamiento al kirchnerismo alentaría deserciones entre los más de 130 intendentes del segundo cordón del Gran Buenos Aires que constituyen el núcleo duro del apoyo al gobierno. Y en este intento coinciden desde los radicales hasta los peronistas disidentes pasando, por supuesto, por los duhaldistas. (...)".

Néstor Scibona en el diario La Nación:
"(...) Con tantas improvisaciones y cabos sueltos, en apenas 20 días no podía terminar bien algo que comenzó tan mal. Mucho menos cuando Néstor Kirchner decidió olvidarse definitivamente de las formas, aplicar la ley del garrote y confinar a Redrado al bando enemigo.


Fue tan patético que ayer se anunciara la aceptación de una renuncia que el titular del BCRA no había firmado como que se le ofreciera el cargo a Mario Blejer -actualmente en Suiza- para reemplazar a un funcionario que no puede ser relevado como si fuera un ministro más del Gabinete.

También que hubiera un "miniescrache" a las puertas del BCRA, a cargo de un puñado de militantes K cuyo discurso parecía dictado de apuro desde Olivos.

Si el objetivo del Fobide (N. de la R.: Fondo del Bicentenario) fue transmitir confianza (aunque más no fuera a los bonistas privados), el procedimiento seguido logró exactamente el resultado contrario. La pregunta del millón es qué podría ocurrir con el incipiente reflujo de capitales, la baja del riesgo país y el canje con los holdouts si el conflicto de poderes persiste y el Fondo sigue vacío de los dólares del BCRA, aunque ello no implique un riesgo cierto de default para 2010.

Pero además de las formas institucionales hay otra cuestión de fondo, que tampoco viene bien. Con el Fobide, el tándem Kirchner-Boudou dejó a la vista que prefiere echar mano a reservas del BCRA para atender pagos externos en lugar de levantar el pie del acelerador con el gasto público para salir del déficit fiscal. Esta idea no es compartida por Redrado, quien siempre hizo hincapié en la necesidad de una política fiscal más prudente y racional como condición para volver a obtener crédito a tasas más bajas y aliviar al Tesoro.

Evidentemente, no fue escuchado. Aunque ahora sea presentado por el kirchnerismo como un desacatado rebelde sin causa, lo cierto es que el titular del BCRA vino acompañando hasta donde pudo el financiamiento del explosivo aumento del gasto, ya sea con adelantos transitorios, transferencias de utilidades cambiarias y hasta con los DEG (derechos especiales de giro) que aportó la última capitalización del FMI.

Todo esto encubrió la progresiva escasez de recursos del Tesoro para comprar genuinamente dólares destinados a pagos externos. Pero siempre hasta el límite legal fijado por la Carta Orgánica. El Fobide cruzó esa frontera y también abre dudas sobre el destino futuro de otros US$ 10.000 millones de "reservas excedentes".

A corto plazo, a Redrado se le complica su ilusión de ser el primer presidente del Banco Central que cumpla su mandato legal. A más largo plazo, a la Argentina lo mismo con dejar atrás los planes tipo "viaje ahora y pague después", que terminan en más endeudamiento o más inflación."

Laura García, en el diario El Cronista Comercial:
"(...) > Edwin Gutiérrez, portfolio manager en Aberdeen Asset Management, la mayor administradora de fondos independiente de Gran Bretaña


“Veo esta movida como una escalada de la guerra entre la Casa Rosada y Redrado. Entramos ahora en un parate hasta que se defina la cuestión que no es postivo para los mercados. Vamos a ver cierta debilidad en los activos pero lo cierto es que el ambiente general es muy positivo y hoy los bonos están entre los que más rinden en el mundo, por lo que los inversores los van a seguir comprando”.

“Está claro que lo que está haciendo el Ejecutivo es una violación porque no se supone que el banco central subsidie o financie al gobierno. Tiene razón Redrado en defender su postura y el mercado esto lo entiende. De todos modos, se trata de una situación contradictoria, algo así como una espada con doble filo si se quiere. El Fondo del Bicentenario fue positivo porque mejora la capacidad de pago de la Argentina pero resulta claramente negativo en el mediano y largo plazo por las implicancias institucionales”.

> Douglas Smith, economista jefe para América latina del banco británico Standard Chartered

“La decisión es bastante chocante, pero una vez más, no puedo decir que me sorprenda nada que hagan los Kirchner a esta altura. (...)".
“Creo que el canje de deuda no corre peligro porque hoy el principal factor que puede afectar su resultado es el ambiente externo, esto es, tasas bajas en las mayores economías, con inversores deseosos de comprar bonos con retornos altos. El ruido sobre Redrado es secundario en este sentido. Lo que sí nos recuerda es que los Kirchner son capaces de hacer cualquier cosa con tal de mantenerse en el poder, aunque creo que los inversores no se detendrán demasiado en esto y pasarán pronto a otra cosa”.

> Boris Segura, economista senior para América latina del Royal Bank of Scotland

“En general cuando se conoció el Fondo Bicentenario, hubo optimismo en el mercado porque se garantizaba el pago del servicio de deuda del 2010. Pero ya viéndolo con una perspectiva de mediano plazo, la medida es preocupante. (...)

Lo que sigue es novelesco. Redrado haciéndose el tonto, tratando de retrasar esto, y el gobierno que quiere la plata, con lo cual Redrado se convirtió en un obstáculo. Entramos en una situación de limbo, en la que la cosa ya es medio novelesca. Cobos puede retrasar la convocatoria del comité en el Congreso con lo cual esto puede llevar meses”.

“No debería haber una reacción de mercado fulminante, sobre todo con un ambiente de riesgo a nivel internacional muy favorable para el país. Tampoco creo que vaya a haber una explosión de spreads significativa”.

> Rafael de la Fuente, economista jefe para América latina del banco francés BNP Paribas

“Esta pelea llega en un muy mal momento, si bien de alguna forma está justificada. Si se tiene en cuenta el proceso que se utilizó para la creación de este Fondo, no fue el óptimo. En realidad, el gobierno se hunde todavía más hondo con este pedido que no está en condición de ejercer. Y todo esto en un momento en el que la Argentina estaba a punto de concretar el canje. Es una lástima y es difícil ver una salida. Si Redrado se va, habrá una pérdida institucional, si se queda, se instala el conflicto en el gobierno, y si los Kirchner dan marcha atrás, se deberá dar cuenta de dónde se piensa sacar la plata. Se mire por donde se mire, el gobierno se ha puesto en una situación muy difícil y una medida que en un principio estaba diseñada para generar confianza, terminó provocando todo lo contrario”.

> Guillermo Osses, portfolio manager de PIMCO, el mayor administrador de bonos del mundo

(...) “Esta situación, en el mejor de los casos, va a ser negativa para la deuda Argentina porque claramente señala al mercado que hay riesgos de que el canje ocurra en condiciones no tan favorables como las que se esperaban. El hecho de que este fondo a constituirse con reservas del Central, que en algún momento fue tomado como seguro por muchos participantes en el mercado, ahora esté en duda, es la señal más obvia. Mientras más se extienda esta situación de incertidumbre con respecto a la situación del Banco Central, lo más probable es que la deuda Argentina se deteriore, ya que mucha gente compró con un horizonte muy corto y esto incrementa la probabilidad de una resolución menos favorable a los tenedores de bonos.

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