Por Alfredo Leuco
No me quiero meter con el tema económico porque para eso tenemos al mejor especialista que es
Maximiliano Montenegro. No quiero incursionar en la investigación sobre el intruso en el ministerio porque para eso está el que más primicias consigue en la justicia que es
Omar Lavieri.
Pero no me quiero privar de decir unas palabras apenas sobre algo que me tiene absolutamente asombrado y que se podría sintetizar en una pregunta:
¿Desde cuando Amado Boudou es de izquierda? ¿Quién le dio el carnet de progresista? ¿Cuáles son sus antecedentes en el campo de la lucha por la justicia social, los derechos humanos o el rol transformador del estado?
¿Sabe porque lo pregunto? El otro día en la conferencia de prensa cuando acusó al diputado Claudio Lozano de estar involucrado en el robo de información también le hizo una crítica ideológica ¿Se acuerda?
Le pido que me preste atención un segundito y que se siente. Es muy fuerte lo que le voy a decir. Y trate de que no le agarre un ataque de risa.
Amado Boudou, conocido en Puerto Madero y aledaños como
Aimé,
su apodo paquete y francés dijo que Pino Solanas es un seudo progre y un seudo izquierdista que es funcional a la derecha como se demostró en todas las votaciones.
Y agregó como si esto fuera poco que
era triste ver a Lozano como un adalid del ajuste. ¿Cómo dice? ¿No me cree? Se lo juro. Yo casi me muero.
¿Se puede ser tan caradura?
Mas allá del juicio de valor que uno pueda tener por las posiciones de
Pino y
Lozano hay que ser rigurosos y decir la verdad sobre sus trayectorias.
A
Lozano lo conocí cuando
militaba en plena dictadura en el Servicio de Paz y Justicia con el
Premio Nóbel Adolfo Pérez Esquivel que estuvo preso durante la dictadura. Eso solo ya significaba que
la vida de Lozano corría peligro.
Después lo encontré siempre al lado de
Víctor de Gennaro en la CTA luchando contra la burocracia sindical millonaria y en defensa del estado y los trabajadores. Jamás escuché la palabra ajuste en la boca de
Lozano. Todo lo contrario.
Fue un acérrimo opositor al neoliberalismo de Carlos Menem.
De Pino Solanas ya se sabe. Exilio, películas combativas en nombre del peronismo revolucionario del cine-liberación con Octavio Getino, entre otros. Durante la democracia
solo recibió balazos mafiosos en la época de Menem y mentiras en el gobierno de Kirchner a través de un ministro que lo acusó de los incendios de los trenes en Haedo y jamás, pero jamás aportó un solo dato.
¿Qué hizo durante este tiempo
Amado que ahora ama a la izquierda y levanta el dedito contra lo que el denomina
seudo progresismo? Andaba en motos de ricachones, coleccionaba guitarras eléctricas mientras
militaba con los Alsogaray cuyo apellido es el
símbolo del liberalismo antipopular y pro militar.
Y, como si esto fuera poco, nuestro
baby face, galancete dio clases en la catedral de la ortodoxia económica del
CEMA, en esa
universidad enamorada de los chicago boys, de Cavallo y de Menem.
Cambia todo cambia. Tal vez yo sea prejuicioso y no me quiera enterar que ahora
Amado es el comandante Aimé. O que llamará a su hijo
Ernesto por el Che o a su hija Evita. Tal vez yo estoy desinformado y se la pasa todo el día escuchando en su Ipod a los
Olimareños a Silvio Rodríguez y tararea con
Carlos Puebla que en eso llegó
Fidel.
¿Sabrá Amado quien es Carlos Puebla? ¿Tendrá en su casa un afiche de los sandinistas de Tomás Borge? ¿ Tendrá una boina con la estrella roja de 5 puntas?
¿ Habrá pegado una calcomanía de Lenin en su Harley Davidson. Perdón por la ironía. Perdón por la mordacidad y la chicana. No quiero ser irrespetuoso. Pero es
too much. A esta altura hay cosas que me superan.
Si Boudou es de izquierda, yo soy Diego Maradona.